Los procedimientos de prueba repetitivos son considerados – con razón – tareas lentas y tediosas, en muchos casos incluso abrumadoras. Las dificultades se presentan a distintos profesionales de la empresa: Desde los ingenieros superados por la cantidad de instrucciones que tienen que preparar, hasta los técnicos ahogados en papeles y con una maraña de cables y sondas sobre la mesa.

Durante años, la industria ha estado intentado desprenderse de herramientas convencionales, como multímetros u osciloscopios, especialmente al final de las líneas de producción. Comerciales de diferentes empresas hacían cola en la puerta, ofreciendo soluciones ‘personalizadas’ en forma de instrumentos todo-en-uno, controlados por un software protegido o de terceras empresas.

Muchas compañías compraron esta idea, simplemente para ver como con el paso de los años se han ido dejando una pequeña fortuna en licencias o actualizaciones ineludibles, con el único valor añadido de poder seguir utilizando sus bancos de prueba. Súmale a esto el tiempo invertido en poner en marcha la solución o el gran coste de enviar a diferentes operarios a recibir formación externa, sin más que para verlos abandonar la empresa a la semana en busca de nuevas oportunidades.

El problema no hace más que acentuarse con el desarrollo de nuevos productos, los cuales comparten la línea de producción con otros antiguos aún demandados. ¿Cómo se salta de probar diseños actuales, a algo creado por personas que hace un lustro que dejaron la empresa?

Gracias a su pericia, muchos ingenieros hacen frente a todos estos inconvenientes, atacando el problema directamente mediante el uso de soluciones propias. No suelen ser muy bonitas pero podríamos decir que cumplen con su cometido. El principal contratiempo es que requieren de disponer de técnicos experimentados para continuar con su uso. Este conocimiento no suele ser fácil de transmitir y – en muchas ocasiones – estos sistemas terminan criando polvo tras la marcha de cierto trabajador de la empresa.

En este punto nos podemos preguntar ¿De verdad no existe nada entre caros y aparatosos bancos de prueba, y la instrumentación clásica de estar por casa?

ABI Electronics descubrió esta brecha en el mercado en el año 2015. Los más de 30 años de experiencia en el diseño y producción de herramientas de diagnóstico avanzadas se centraron en el desarrollo del primer sistema de instrumentación 8-en-1.

Antes de entrar en detalles, veamos cuáles son las principales ventajas de utilizar herramientas virtuales controladas por una plataforma software de fácil uso, a través de conectividad USB.

  1. Permite estandarizar los procedimientos de prueba mientras se minimizan los errores humanos. Los procedimientos manuales y repetitivos son difíciles de llevar a cabo a lo largo de toda la línea de producción sin que se cometan fallos. Gracias a la posibilidad de almacenar configuraciones, medidas, resultados, referencias y tolerancias, se pueden eliminar estos contratiempos. Además, los datos adquiridos serán consistentes independientemente del operario. Las reuniones de calidad dejarán de ser sobre cómo adoptar procedimientos de prueba uniformes para pasar a alabar las mejoras en eficiencia y productividad.
  2. Ahorra tiempo. En muchas ocasiones el técnico tendrá que realizar mediciones repetitivas a lo largo de un amplio rango de valores. La instrumentación virtual junto a la funcionalidad TestFlow (enlace para video) permiten automatizar estas tareas, eliminado la necesidad de comprobar veinte veces las instrucciones antes de configurar un instrumento para tomar ciertas medidas sin romper nada.
  3. La creación de bancos de prueba se simplifica. Los instrumentos pueden ser personalizados para resolver tareas comunes. Sin necesidad de conocer lenguajes de programación complejos, las funcionalidades más utilizadas de las herramientas por defecto ya presentes en el Software, pueden ser fácilmente unidas para crear nuevas soluciones hechas a medida. Estos diseños se pueden recuperar, reutilizar y compartir con otros miembros del equipo presentes en la misma fábrica o en la otra punta del mundo.
  4. Los resultados se almacenan en informes personalizados. Al final de cada procedimiento de prueba, el software permite generar reportes en formato HTML, CSV o DataBase. Puede incluir un registro de resultados, códigos de producto, números de serie, identificación del operario, tiempo empleado, etc.
  5. Procedimientos inteligentes no significa complicados. Es posible combinar varios instrumentos para realizar pruebas más complejas con conocimientos básicos de programación. Por ejemplo, las señales del generador de funciones pueden ser producidas y, tras medir el voltaje correspondiente con el multímetro en un punto de test, el osciloscopio comenzará a adquirir la señal en otro punto diferente. Todo esto puede estar oculto para el usuario final, que simplemente tendrá que seguir las instrucciones en la pantalla del ordenador y conectar las sondas con código de colores a las referencias pertinentes. Gracias a la opción de añadir imágenes, videos o documentos asociados a cada proceso, las posibilidades de incurrir en un fallo o perder tiempo son ínfimas. Por último, se presentará por pantalla un PASA/FALLA en función de los resultados de la prueba, en comparación con los previamente almacenados.

Si crees que este tipo de herramienta puede añadirle valor a la empresa, puedes conocer más en profundidad sus posibilidades en el siguiente video SYSTEM 8 MIS4 module. Con un precio ampliamente más bajo que el coste de adquirir por separado toda la instrumentación clásica incluida, el MIS4 es vendido en más de 60 países gracias a una red global de distribuidores. El software SYSTEM 8 Ultimate junto al popular TestFlow Manager está incluido en el pack y su uso, mantenimiento y actualizaciones son gratuitas de por vida.

Fuente: Diego Gutierrez – Sales Ingineer en Abi Electronics